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CIRROSIS HEPÁTICA
La Fitoterapia
(Plantas medicinales) tiene tratamientos internos-externos
específicos y eficaces para ayudar a llevar una vida digna a los
enfermos que sufren esta enfermedad
La Cirrosis hepática consiste en el endurecimiento del
Hígado. Se presenta generalmente a consecuencia de la
destrucción de las células Hepáticas por la acción
crónica de tóxicos como el Alcohol, Venenos infecciosos
como en la Tuberculosis, Sífilis, Malaria, etc.
Así mismo el abuso de la Mostaza, Pimentón y la
Pimienta incrementan la Cirrosis hepática. Si la
destrucción de las Células hepáticas aumenta, son
sustituidas parcialmente por tejidos conjuntivos
cicatrizal. De esta manera, a continuación el Hígado
aumenta de tamaño y se endurece.
Suelen entonces aparecer trastornos digestivos, sensación de
plenitud, náuseas, falta de apetito. Con el tiempo el tejido
conjuntivo se atrofia, el Hígado disminuye de tamaño
hasta incluso dejar de ser palpable bajo el arco costal. Es
entonces cuando se originan estancaciones de la porta con
formación de dilataciones de las Venas esofágicas y
Hemorroides, acumulación de agua en el Estómago, éxtasis
en las piernas y órganos inferiores, Hematemesis al
reventar las dilataciones de las Venas esofágicas. Pude
haber a veces Piel amarilla.
La sangre circula con mucha dificultad por el Hígado
Cirrosis del Hígado
Causas, Síntomas, Complicaciones de la cirrosis, Diagnóstico
Tratamiento
El Hígado, el mayor órgano del cuerpo, es esencial para
mantener el organismo funcionando adecuadamente. Elimina o
neutraliza Venenos de la sangre, produce agentes
inmunitarios para controlar las infecciones y elimina gérmenes y
bacterias de la sangre. Fabrica proteínas que regulan la
coagulación
de la sangre y produce bilis para ayudar a absorber las grasas y
las Vitaminas solubles en grasa. No se puede vivir sin un
hígado que no funcione bien.
En la Cirrosis del hígado, el tejido normal y sano es
reemplazado por un tejido cicatrizal que bloquea el flujo de
sangre a través del órgano e impide que trabaje como debería. La
Cirrosis es la doceava causa de muerte por enfermedades,
y mata a unas 26,000 personas al año. Además, el costo de la
Cirrosis en términos de sufrimiento humano, costos de
hospital y pérdida de productividad también es alto.
Causas
La Cirrosis
tiene muchas causas. En los Estados Unidos, las causas más
comunes son el Alcoholismo y la hepatitis C.
Enfermedad del Hígado por Alcoholismo. Para muchas
personas, la Cirrosis del hígado es sinónimo de
Alcoholismo crónico, pero en realidad, el Alcoholismo
es sólo una de las causas. La Cirrosis Alcohólica
generalmente se desarrolla después de más de una década de beber
en exceso. La cantidad de Alcohol que puede dañar el
Hígado varía mucho de una persona a otra. En las mujeres,
tan sólo dos o tres vasos de bebida al día han sido asociados
con daños al Hígado, y en los hombres, sólo tres a cuatro
tragos al día. El Alcohol parece lesionar el Hígado
al bloquear el metabolismo normal de las proteínas, las grasas y
los carbohidratos.
Hepatitis C crónica:
El virus de la Hepatitis C es, junto con el Alcohol,
una de las principales causas de enfermedad Hepática crónica
y Cirrosis en los Estados Unidos. La infección con este
virus causa inflamación del Hígado y lo daña levemente,
lo que al pasar varias décadas puede derivar en Cirrosis.
Hepatitis B y D crónica:
El virus de la Hepatitis B probablemente sea la causa más
común de Cirrosis al nivel mundial, pero en los Estados
Unidos y en países de Occidente es menos común. La Hepatitis
B, como la Hepatitis C: causa inflamación y daños al
Hígado que tras varias décadas pueden derivar en
Cirrosis.
El virus hepatitis D:
Es otro Virus que infecta al Hígado, pero sólo a
personas que ya tienen Hepatitis B.
Hepatitis autoinmune:
Este tipo de Hepatitis parece ser causado cuando el
sistema inmunitario ataca al Hígado causando inflamación,
daño y eventualmente cicatrizaciones y Cirrosis.
Enfermedades hereditarias
La deficiencia de alfa-1 antitripsina, la
hemocromatosis, la enfermedad de Wilson, la
galactosemia y las enfermedades por almacenamiento de
glucógeno son algunas de las enfermedades que interfieren
con la manera en que el Hígado produce, procesa y
almacena enzimas, proteínas, metales y otras sustancias que el
organismo necesita para funcionar bien.
Esteatohepatitis no alcohólica (NASH, por sus siglas en inglés).
En esta enfermedad, se acumula grasa en el Hígado que con
el tiempo produce tejido cicatrizal. Este tipo de Hepatitis
parece estar asociado con la Diabetes, la
malnutrición por falta de proteínas, la Obesidad, la
enfermedad de las arterias coronarias y el tratamiento con
medicamentos Corticoesteroides.
Conductos biliares taponados:
Cuando se taponan los conductos que llevan la Bilis del
Hígado, la Bilis se acumula y causa daños al
tejido del Hígado. En los bebés, los conductos biliares
taponados muchas veces se deben a la Atresia biliar, una
enfermedad en la que los conductos Biliares están
ausentes o lesionados. En los adultos, la causa más común es la
Cirrosis biliar primaria, una enfermedad en la cual los
conductos se inflaman, taponan y llenan de cicatrices. La
Cirrosis biliar secundaria puede ocurrir después de una
operación de Vesícula, si los conductos se cierran o se
lesionan accidentalmente.
Medicamentos, toxinas e infecciones. Algunas reacciones
graves a los medicamentos recetados, una exposición prolongada a
toxinas ambientales, la infección de parásitos llamada
esquistosomiasis y repetidos ataques de insuficiencia
Cardiaca con congestión hepática pueden todas llevar a la
Cirrosis.
Síntomas
Muchas personas con cirrosis no presentan síntomas al principio
de la enfermedad. Sin embargo, a medida que el tejido cicatrizal
reemplaza las células sanas, la función del hígado comienza a
fallar y la persona puede tener los siguientes síntomas:
Agotamiento
Fatiga
Falta de Apetito
Náuseas
Debilidad
Pérdida de peso
Dolor abdominal
Vasos sanguíneos en forma de araña (angioma de araña) que se
desarrollan en la piel.
A medida que avanza la enfermedad, pueden presentarse
complicaciones. En algunas personas, éstas podrían ser los
primeros signos de la enfermedad.
Complicaciones de la cirrosis
La pérdida de la función Hepática afecta el cuerpo de
muchas formas. Los siguientes son los problemas comunes, o
complicaciones, que causa la Cirrosis:
Edema y Ascitis:
Cuando el Hígado pierde la capacidad de fabricar la
proteína albúmina, se acumula agua en las piernas (edema) y en
el abdomen (ascitis). Moretones y sangrado. Cuando el hígado
hace más lenta o detiene la producción de las proteínas
necesarias para que la sangre coagule, la persona puede tener
moretones o sangrar con facilidad. Las palmas de las manos
pueden estar enrojecidas y moteadas con eritema palmar.
Ictericia:
La Ictericia es una coloración amarillenta de la piel y
los ojos que ocurren cuando el Hígado enfermo no absorbe
suficiente Bilirrubina.
Picazón.
Los productos de la Bilis depositados en la piel pueden
ocasionar una Picazón intensa.
Cálculos biliares.
Si la Cirrosis impide que la Bilis llegue a la
Vesícula, la persona puede desarrollar Cálculos biliares.
Toxinas en la sangre o en el cerebro
Un Hígado dañado no puede eliminar las
Toxinas
de la sangre, lo que hace que se acumulen en la sangre y con el
tiempo en el cerebro. Allí, las Toxinas pueden
entorpecer el funcionamiento mental y producir cambios en la
personalidad, coma y hasta la muerte. Algunos signos de la
acumulación de Toxinas en el cerebro son: descuido del
aspecto personal, indiferencia, falta de memoria, dificultad
para concentrarse y cambios en los hábitos de sueño.
Sensibilidad a la medicación:
La Cirrosis hace más lenta la capacidad del Hígado
de filtrar los medicamentos de la sangre. Debido a que el
Hígado no elimina los medicamentos de la sangre con la misma
rapidez, éstos actúan por más tiempo y se acumulan en el cuerpo.
Esto hace que la persona sea más sensible a los medicamentos y
sus efectos secundarios.
Hipertensión portal:
Normalmente, la sangre de los intestinos y del Bazo es
transportada al Hígado por la Vena porta. Pero la
Cirrosis hace que la sangre fluya más lentamente por la
Vena porta, lo que aumenta la presión dentro de esta
vena. Esta afección se conoce como Hipertensión portal.
Várices:
Cuando el flujo de sangre por la Vena porta se hace más
lento, la sangre de los intestinos y del Bazo se acumula
en los vasos del Estómago y del Esófago. Estos
vasos sanguíneos se agrandan porque no están preparados para
llevar tanta sangre. Los vasos sanguíneos agrandados, llamados
Várices, tienen paredes delgadas y la presión dentro de
ellos es mayor, y por lo tanto son más propensos a reventar. Si
revientan, el resultado es una seria hemorragia en la parte
superior del Estómago o en el Esófago que requiere
atención médica inmediata.
Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2:
La Cirrosis causa resistencia a la Insulina. Esta
Hormona, producida por el Páncreas, permite que la
glucosa en la sangre sea usada como energía para las células de
nuestro cuerpo. Si usted sufre de resistencia a la Insulina,
sus músculos, grasas y células hepáticas no usan la insulina
apropiadamente. El Páncreas trata de mantener la demanda
de Insulina al producir más.
Eventualmente, el Páncreas no puede producir la
suficiente insulina requerida por el cuerpo y la Diabetes
tipo 2 se desarrolla dado al exceso de glucosa que se forma en
el corriente sanguíneo.
Cáncer del Hígado:
El Carcinoma hepatocelular, un tipo de Cáncer del
Hígado causado por la Cirrosis, comienza en los
mismos tejidos del Hígado. Tiene un alto índice de
mortalidad.
Problemas en otros órganos:
La Cirrosis puede hacer que el sistema Inmunitario
no funcione bien, lo que puede llevar a infecciones.
La Ascitis
(líquido) en el Abdomen puede infectarse con bacterias
que se encuentran normalmente en el intestino.
La Cirrosis también puede causar Impotencia, que
los Riñones no funcionen bien y fallen, y la
Osteoporosis.
Diagnóstico
Para hacer un diagnóstico de Cirrosis el médico se basa
en los síntomas, pruebas de laboratorio, la historia clínica del
paciente y un examen físico. Por ejemplo, durante un examen
físico, el médico puede notar que el hígado está más duro o más
grande de lo habitual y entonces ordena análisis de sangre que
puedan comprobar la presencia de la enfermedad.
Si es necesario observar el Hígado para ver si presenta
signos de la enfermedad, el médico puede ordenar una
Tomografía axial computarizada (“CAT scan”), un ultrasonido,
imágenes de resonancia magnética (IRM) o una tomografía del
Hígado en la que se usa un radioisótopo (una sustancia
radiactiva inocua que resalta el hígado). O tal vez el médico
quiera examinar el Hígado usando un laparoscopio, un
instrumento que se inserta a través del abdomen que envía
imágenes a una pantalla de computadora.
Una Biopsia de Hígado confirmará el diagnóstico. Para la
Biopsia, el médico utiliza una aguja para tomar una
pequeña muestra de tejido del hígado y luego la examina bajo un
microscopio para ver si tiene cicatrizaciones u otros signos de
la enfermedad.
El daño que produce la Cirrosis en el Hígado no se
puede revertir, pero el tratamiento puede detener o retrasar el
avance de la enfermedad y reducir las complicaciones. El
tratamiento depende de la causa de la Cirrosis y de las
complicaciones que tenga la persona.
Por ejemplo
Para la Cirrosis ocasionada por el consumo excesivo de
Alcohol el tratamiento consiste en que el enfermo deje de
tomar Alcohol.
El tratamiento de la Cirrosis relacionada con la
Hepatitis consiste en distintos tipos de medicamentos que se
utilizan para tratar los diferentes tipos de Hepatitis,
como el Interferón para la Hepatitis viral y los
Corticoesteroides para la Hepatitis autoinmune.
La Cirrosis causada por la enfermedad de Wilson, en la
cual se acumula sobre en los órganos, se trata con medicamentos
que eliminan el cobre. Éstos son sólo algunos ejemplos, el
tratamiento de la Cirrosis que resulta de otras
enfermedades dependerá de cuál enfermedad la causó. En todos los
casos, independientemente de la causa, seguir una dieta sana y
evitar el Alcohol son dos medidas esenciales, porque el
organismo necesita todos los nutrientes que pueda obtener y el
Alcohol sólo dañará más al Hígado. La actividad
física moderada también puede evitar o retrasar la Cirrosis.
Para la Hipertensión portal puede que el médico prescriba
un medicamento para la presión arterial, como un betabloqueante.
Si las Várices sangran, el médico puede inyectarles un
agente coagulante o realizar la llamada ligadura con banda
elástica, en la cual se utiliza un dispositivo especial que
comprime las Várices y detiene el sangrado.
Cuando las complicaciones no se pueden controlar o cuando el
Hígado está tan dañado a causa de las cicatrizaciones o que
deja de funcionar por completo, es necesario realizar un
trasplante de Hígado. En la cirugía del trasplante de
Hígado, se extirpa el Hígado enfermo y se lo
reemplaza con un Hígado sano de donante.
Entre un 80 y un 90 por ciento de los pacientes sobreviven al
trasplante de Hígado.
Pueden hacer una consulta gratis o pedir información sin ningún
compromiso por su parte al:
Dr. En Fitoterapia
José Martínez Cano
Doctor Honoris Causa
Master Honorario en Ciencias de la Salud
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Desde España 972 319 319
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